martes, 30 de abril de 2013

Tema 1: La formación de los continentes


Wegener y la deriva continental

El Pangea
Wegener propuso que inicialmente existía en la superficie de la Tierra un supercontinente continuo, Pangea, el cual se habría partido durante la Era Secundaria (hace 260 ma a 65 ma) y sus fragmentos empezaron a moverse y dispersarse. Llamó a este movimiento desplazamiento horizontal de los continentes. Más tarde ese proceso fue denominado deriva continental. Wegener argumentó que estos bloques continentales, menos densos, podían realizar movimientos verticales, isostasia, como si fuesen bloques de corcho flotando en agua y también movimientos horizontales deslizantes, siempre y cuando se ejerciera una fuerza suficientemente fuerte.

Las pruebas
Para apoyar su hipótesis Wegener reunió una cantidad impresionante de datos que extrajo de diversas ramas de las ciencias naturales, incluyendo la geofísica, la geología, la paleontología y las ciencias biológicas. 
Wegener utilizó como demostración de la deriva continental la coincidencia fisiográfica de las costas de los continentes que cercan el Atlántico. Demostró que al yuxtaponer tales estructuras presentan similitudes y se acoplan como si fueran las piezas de un rompecabezas. Este acoplamiento no es sólo en la forma de las costas sino que, además, coinciden también los tipos de rocas y otras estructuras a ambos lados del atlántico. Wegener demostró también que lo mismo sucedía entre la India, Australia, Sudamérica y sur de África y que esto sólo se explicaba si estas masas continentales habían estado unidas. 

La deriva
Para Wegener, al final del Carbonífero, o sea, hace aproximadamente 290 millones de años, sólo existía un único continente, Pangea. Esa inmensa masa continental se habría fragmentado posteriormente en distintas direcciones, de tal manera que en el Eoceno ya se podrían distinguir con claridad dos continentes: el eurasiático, que se comunicaba, a través de Escandinavia con Norteamérica, dando lugar a un supercontinente septentrional llamado Laurasia, y, al sur, una serie de bloques continentales (hoy separados) que constituía el supercontinente de Gondwana, el cual comprendía a Sudamérica, Antártida, Australia y África.

 La formación de los continentes 





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