miércoles, 29 de mayo de 2013





La convivencia es una forma de relacionarnos que debemos escoger desde muy jóvenes. Para la convivencia positiva es necesario el respeto, el amor, el perdón, entre otros, debemos tolerar costumbres de otras personas.
El ser humano tiene dos necesidades sociales básicas: la necesidad de una relación íntima y estrecha con un padre o un cónyuge y la necesidad de sentirse parte de una comunidad cercana e interesada por él. Somos fundamentalmente animales grupales y nuestro bienestar es mucho mayor cuando nos encontramos en un ambiente armónico, en el cual vivimos en estrecha comunión.
Para la supervivencia es indispensable la independencia y la autoconfianza, pero en el discurrir de nuestra vida no podemos prescindir del apoyo y de la compañía de los otros.
Como señalan ciertos exponentes del existencialismo no puede haber un "yo", sin un "tú". Esta interdependencia social es mucho más que un abstracto concepto filosófico, constituye una necesidad humana fundamental.
Es la condición de relacionarse con las demás personas a través de una comunicación permanente fundamentada en afecto y tolerancia que permite convivir y compartir en armonía 
en las diferentes situaciones de la vida.

Las actitudes de convivencia se basan en las pautas que rigen la vida de la comunidad dentro y fuera de sus ambientes de aprendizaje y ellas se reflejan así:

EN NUESTRA VIDA DIARIA 

Respetando a los miembros de la sociedad, siendo solidario, tolerante y prudente en la información.
Moderando las expresiones afectivas hacia los demas, evitando situaciones que incomoden a otros..
Cuidando la presentación y aseo personal.
Cuidando el bienestar físico y psicológico de sí mismo y de los demás.
Reconociendo, compartiendo y construyendo conocimiento con los compañeros y los  demás.
Valorando la formación como camino hacia el logro de su proyecto de vida.
Respetando las diferencias de: cultura, ideología, religión y lengua propia de cada región.
Enalteciendo y respetando los símbolos nacionales e institucionales.


 MI RELACIÓN CON LOS DEMÁS
cuando inicias tu vida escolar empiezas a comprender que allí prima lo racional, a diferencia de tu hogar, que es una organización ligada por los afectos.
Al reconocer a tus compañeros como  tus iguales y al identificarte como único e irrepetible, te relacionas con los demas y se amplia tu mundo social, donde aparecen nuevas formas de socialización. Así que debes reconocer tus propias cualidades e interactuar con los demas aportando tus conocimientos para forjar nuevas amistades, y debes aprender a relacionarte con los que son distintos .

EL RESPETO COMO BASE DE LA CONVIVENCIA SOCIAL...
cada persona tiene una forma particular de ver el mundo e interpretar lo que ocurre en él. Ante esta forma de pensar y actuar frente a las diversas circunstancias de la vida, resulta que lo que es conveniente para unos, para otros no lo es; lo que es justo en una sociedad, en otras no lo es y así sucede con muchas situaciones mas. D e esta variedad de costumbres, lenguas y creencias de los habitantes del mundo, se hace necesaria la practica de actitudes sociales como el respeto. Este valor debe ser una actitud de vida que nos impulse a valorar las posibilidades y limitaciones de los demás. Es aceptar que existen diferencias de pensamientos y de expresión y que éstas son la base de la libertad de la persona.

El respeto se manifiesta por medio de actitudes de tolerancia, aunque esta no significa soportar a los demás, aceptar con resignación la injusticia. Es valorar a los demas por lo que son y aceptar con respeto que somos diferentes




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